Set de 4 cuencos de porcelana y bandeja de bambú

Set de 4 cuencos de porcelana y bandeja de bambú

Marca: Maisons du Monde
Vendido por: Maisons du Monde
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Descripción del Producto

Vamos a ver. Hay un momento en la vida de un ser humano, que suele ser el sábado a la una y media, que es un momento de estupor, un campo de minas social: el aperitivo. Que viene gente a casa. Y tú quieres poner unas cosas. Unas aceitunillas, que son canónicas. Unas patatas fritas, que no falten. Unas almendras, que siempre hay un cuñado que es muy de la almendra. Y ahí empieza el drama.El drama del cuenco.Sacas ese cuenco de Duralex color ámbar que tienes desde la Transición. Luego sacas otro de Arcopal con unas florecillas que da una pena terrible. Otro que te regalaron en una boda y que no sabes si es un cenicero o un objeto de arte asirio. Es un sindiós. Las aceitunas miran a las patatas con desconfianza, los berberechos sudan nerviosos en su esquina. Un caos. Una anarquía total.Pues se acabó. Efectivamente. Porque ha llegado un artefacto, un sistema, el paradigma del orden aperitivil. Esto que veis aquí. Que no es una cosa cualquiera.¿Y esto qué es? Pues la inteligencia hecha bandejaEsto lo ha tenido que diseñar un señor de Estocolmo con jersey de cuello vuelto y un apellido con diéresis. Un tal Björn, seguramente. Un señor que un día vio el caos de los cuencos y dijo: "Nej! Se acabó!". Y creó esto.Es un ecosistema perfecto. Una cosa de bambú, que el bambú ahora es como el perejil, está en todo. Y sobre el bambú, que es el escenario, descansan cuatro actores principales: los cuencos. De porcelana. Blancos. Cuadrados. ¡Cuadrados! Es una cosa de una pureza que asusta. Ahí pones tú unas pipas Facundo y parecen una instalación del MoMA. El orden, amigos, el orden.¿Sirve para cuando estoy yo solo viendo un documental de La 2?¡Pero por supuesto! ¡Es su mejor uso! El aperitivo del misántropo, el picoteo del eremita moderno. Te sientas tú en tu sofá a ver un documental sobre la migración del ñu en el Serengueti y te pones en un cuenco unos kikos, en otro unos altramuces, en otro unos pistachos... y dejas el cuarto vacío, como metáfora de la soledad y el porvenir. Es una cosa de una profundidad filosófica que no se la esperaba nadie.La limpieza, ese drama shakesperianoY dirás: "Ya, ya, muy bonito, pero luego a fregar". ¡Pues no! Porque aquí el amigo Björn pensó en todo. Los cuenquitos de porcelana, ¡al lavavajillas! Sin contemplaciones. ¡Y al microondas! Que quieres calentar unas banderillas, una cosa rarísima, pero oye, puedes.La bandeja de bambú, me dicen aquí, "un paño húmedo". Y ya está. Un paño húmedo. Que es una de las grandes frases de la humanidad, junto con "un pequeño paso para el hombre" y "luego te llamo". Un paño húmedo y queda como nueva. Es brujería.La ficha técnica, para mi primo el de Soria que le gustan los datosMateriales: Bambú y porcelana. El yin y el yang del picoteo.Color: Natural y blanco. Como un anuncio de yogur.Limpieza: Los cuencos sí, la tabla no. Que luego el bambú se hincha y parece un acordeón.Microondas: Lo mismo. No me seáis Gengis Kan y metáis la madera en el microondas.La apostilla final, o el consejo que nadie me ha pedidoConviértete en el tirano del aperitivo temático. Un día dices: "Hoy, tarde de cine de Kurosawa". Y pones edamame, cosas así. Otro día: "Homenaje a la Ruta del Bakalao". Y lo llenas todo de ganchitos y risketos. Las posibilidades, amigos, son las que os dé la gana. Es el poder. El poder de los cuatro cuencos. Ahí lo dejo.

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