Descripción
Audrey Hepburn se deslizaba por la pantalla con la frescura y agilidad de una gacela. Tenía gracia, encanto, sofisticación e indudable personalidad. No parecía de carne y hueso. Tal vez fuera por su cara angelical, de mirada dulce, profunda y sugerente. O por su cuello de cisne, prólogo de una estilizada silueta. O quizá por sus gestos finos y delicados. Lo cierto es que Audrey fue, sobre todo al principio de su carrera, una adorable princesa de cuento de hadas, siempre elegante y distinguida, rodeada de exquisitos perfumes, de lujosos decorados, de vestidos suntuosos. En una época dominada por las actrices de formas...