Descripción
En contra de lo que se suele pensar en Burdeos, donde se cree que los años que terminan en siete (salvo en 1947) son negativos, 2017 rompió con esta creencia y sorprendió gratamente a los aficionados al vino. Las heladas tardías de abril no afectaron la meseta de Pomerol, y propiedades como Gazin lograron esquivar la adversidad tanto en términos de calidad como de cantidad. Esta cosecha es menos intensa y más directa que las de 2015 y 2016, y su proceso de envejecimiento ha logrado una gran armonía, con un equilibrio que combina suavidad y frescura. Cada añada tiene un carácter único, y esta sabrá premiar a quienes...