Descripción
Para el personaje central de esta novela, la música fue, primero, un misterio indescifrable, luego, una pasión, y, finalmente, una razón de ser. Pedro González Mira lo sitúa en un pequeño pueblo valenciano, donde crece escuchando las campanas de la iglesia, los sonidos de la radio familiar y la banda municipal ensayando en insólitos y polvorientos rincones. Gloria Lasso, Los Cinco Latinos, las madrugadas de Radio Luxemburgo, el piano almibarado y decadente de Eddy Duchin, bañado en sesiones de cine al aire libre, o las canciones de Led Zeppelin lo conducen a una lenta metamorfosis que lo llevará hasta Bach, Mozart o...