Descripción
Ahora que la poesía es el desván de un metaverso, Joaquín Sabina sigue estando ahí, despierto, contra todo pronóstico, como un dinosaurio superviviente, sí, maldita sea, y su voz cascada de ducados y paterninas. Y, ahora que corta orejas y le aplauden en los Goya, se permite hacer cameos en nuestra telenovela, entre poemas y canciones, como un Groucho Marx de cabaré en la España de pandereta. Disfrazado con las máscaras de toda una carrera de música y personajes en los escenarios, se desbroza a Sabina en este libro, sin dejarle colgado en calle Melancolía. Así que vengan, pequeños y grandes, y no olvidarán jamás...