Descripción
Atento a la vieja tradición filosófica que pone el cuerpo en lo aparente, lo que aquí se escribe se inserta en esa tradición, pero al tiempo, y en rigor, la lee de otra manera. Porque, efectivamente, el cuerpo es ficción, y como tal se esconde en la apariencia, cambia continuamente, se presenta como lo que no es. El parecer marca su realidad, y parecer es estar en relación con otro, para otro, para el otro. Un cuerpo no tiene en sí. Siempre que se da lo hace en apariencia, aparentando, en imagen, si bien, y dicho de un modo más preciso, ese presentarse no oculta ninguna verdad eludida, ningún ser cierto en otro lugar...